jueves, 16 de diciembre de 2010

28. Todo en blanco.

Tal vez la luz oscureció mi horizonte, tal vez solo fue un resplandor, tal vez solo fue una resaca descontrolada acumulada por varios años.
La habitación se tornó blanca, incandescente, tan intenso que ya no veo mis manos, no veo mi siquiera la punta de mi nariz.

- Pero si ayer veía perfecto, no uso anteojos, no tengo ningún problema visual, ¿como puede ser que me quede ciego de un momento para el otro? - Los interrogantes me revoloteaban.

Una sombra tan blanca que me paralizó y me dejó inmóvil y no, ahora ya no, ahora estoy desesperado por saber que pasa, quiero ver que pasa a mi alrededor.
Y si, a veces algo nos golpea tan rápido que no nos permite la tranquilidad de la transición, suave y precisa.
Acostumbrarnos a eso nuevo, distinto a lo anterior, cambiado, aunque sea para bien, aunque sea para mal.
Un cachetada para que te despiertes, y no fue un pingüino, fue una, una suma de acontecimientos que aunados en un caos absoluto me produjo ceguera.

Mucho que explica y poco que aclara, mi vista sigue en blanco, he dejado de ver sin razón aparente.
Extiendo los brazos para alcanzar algo que me recuerde donde he quedado, pero nada identifico, nada se parece a lo que solía rodearme.

Todo es nuevo, aunque todo ya tiene muchos años y mucha tierra que ayer no limpié.

Escucho música extraña, tal vez suena desde hace rato, seguro que olvidé o no quise silenciarla, tal vez me faltaba esa compañía que solo está cuando quiero.
Mis dedos atraviesan la puerta, ¿o estaba abierta?, siento que mis huesos raspan la fibra de la madera y mis músculos ya no.

¿La puerta o la pared?

Está frío y siempre que hace frío la nariz me..., pero no, hoy no, hoy el día me hizo despertar de un salto y de ese salto solo he quedado ciego, digitando huellas sobre superficies frías y cálidas que no son mías, o que hoy ya no las siento así.

Hoy he despertado y para que entienda lo que estoy por perder me dejaron 5 segundos de vista, sin avisar que eran los últimos de mis días, los últimos antes que todo se vuelva blanco.
Hoy me vivido la incertidumbre y la desdicha de un robo sin ladrón, sin nadie a quien culpar.
Hoy he recibido el día de otra forma, hoy me sacaron lo más preciado, hasta hoy, y me dejaron solo, me dejaron sólo la vida.




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Basado en un hecho real.
Un viernes del 2006 por la mañana, 10:35 AM.

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